Presentación
Comprendiendo los diferentes desafíos educativos que se presentan en el siglo XXI, además de
las expectativas que demanda la sociedad; se requiere tener una visión distinta sobre la Educación Física, específicamente, con las inteligencias artificiales y su rol en los procesos educativos que, a su vez, genera una duda sobre el papel del docente y colocan en cuestión ¿si la IA es capaz de educar al ser
humano?, pero primero debemos entender es ¿Qué son las inteligencias artificiales?, ¿Cuál es la diferencia entre educar e informar? y ¿Cuál es su rol en el proceso de la evolución de la Educación Física? Estas preguntas nos permitirán comprender un poco mejor cuál es y será nuestro papel en el futuro de nuestra sociedad y cómo seguiremos avanzando.
Introducción
En un mundo donde la educación trasciende las aulas tradicionales y se expande hacia espacios no convencionales, la inteligencia artificial (IA) surgió como un elemento con gran valor en el ámbito educativo del siglo XXI. Por ello nos preguntamos ¿cuál será el papel de la IA?, ¿cómo debemos usar la IA? y ¿Cómo afectará el rol del docente?, cabe aclarar que estas preocupaciones están relacionadas con el tipo de sociedad en la que queremos vivir, a su vez con el tipo de ser humano que estamos formando como futuros docentes. Ante lo cual, sentimos interés por comprender y analizar, en nuestro quehacer docente, cómo vamos adaptándonos a todas estas nuevas herramientas las cuales nos dan una nueva comprensión del mundo y cómo interactuamos y nos relacionamos con los demás. Ya que la tecnología avanza de manera desmedida, creemos pertinente preguntarse si ¿la educación en general debe volucionar a la misma velocidad que la tecnología?, o si de lo contrario, estaríamos “educando” personas que correrán detrás de la información sin obtener un saber.
Educar e informar
Como punto de partida nos encontramos con la incógnita ¿Que es informar y educar? Educar viene de las raíces latinas educare y educere que significa “orientar, guiar, alimentar” y “sacar de adentro, extraer a la luz”, en cambio, informar proviene del latín informare, que significa “dar forma” o “describir”. Con base en lo anterior, vemos postulados como los del Alonso (2014) quien nos muestra la educación desde un punto de vista en el que los seres humanos no somos recipientes vacíos que hay que llenar de nformación, somos fuegos que hay que encender, no viéndolo como un simple hecho de enseñar algo, por el contrario, lo que se debería buscar es educar como un acto de superación, específicamente en el desarrollo personal.
Ahora bien, nosotros entendemos que informar se centra en optimizar la gestión y la comunicación de datos de manera automatizada, sin un enfoque pedagógico directo, en este caso se podría decir que la principal diferencia entre educar e informar es el enfoque y el objetivo que cada individuo asume, tanto el estudiante con lo que le ofrece la inteligencia artificial generativa (IAG) y, a su vez, el propósito que le da el docente a la misma.
Lo más relevante que ha logrado la inteligencia artificial en nuestros tiempos es apropiar el lenguaje como medio de interacción con los seres humanos, también, con los datos que tiene ha generado contenidos originales basados en el conocimiento que se le ha otorgado. Gracias a esto ha conseguido cambiar radicalmente nuestra forma de vivir, de enseñar y de aprender, ocasionando que los seres humanos comprendan el mundo y modifiquen sus interacciones sociales. Como se ve reflejado en el artículo de la UNESCO “La IA generativa y el futuro de la educación”, donde uno de los riesgos principales y más evidentes de la IA es su potencial para manipular a la población más joven. La autora nos muestra
el riguroso proceso que debe pasar un libro para poder ser publicado, por lo contrario la IA no tiene un proceso tan estricto para su divulgación y su uso, evidenciándose un proceso completamente diferente, para ser empleada por las personas en su día a día.
De este modo, llegan a los jóvenes de una manera más fácil y perjudicial, por ende, se genera una preocupación en la regulación que tienen las variadas opciones de la inteligencia artificial y por su poca veracidad en la información brindada, esto ha sucedido por la forma tan abrupta y vertiginosa en que se han desarrollado y evolucionado los medios de información. Aún la mayoría de nosotros estamos tratando de asimilar las profundas implicaciones sociales y educativas de estos cambios, algo que se
debería ir comprendiendo es la diferencia entre inteligencia artificial (IA) e inteligencia artificial generativa (IAG), una analogía fácil de entender la IA es como un chef experto en sushi lo cual significa que domina una tarea específica (ejemplo: traducir textos) pero si por alguna casualidad le pides algo fuera de su especialidad se bloquea, lo que significa que, aunque es una herramienta extraordinaria tiene sus limitaciones, en cambio, la IAG sería como un chef universal que no sólo cocina el plato que le pidas, sino que también puede crear platos nuevos, se adapta, evoluciona constantemente.
Con base en lo anterior, se realizó un rastreo documental de la IAG en el aula, resultado de ello ncontramos artículos como “Inteligencia artificial generativa en la educación superior” donde se pudo observar el punto de vista de estudiantes y docentes sobre la implementación en de la IAG en la educación, por ejemplo: unas de las problemáticas que evidencia es la incertidumbre que genera el uso de la inteligencia artificial, y cómo debería evaluarse teniendo en cuenta la capacidad de respuesta que tiene. Evidenciando esto, Lopez García (2019) describe cinco niveles de progresión los cuales son los siguientes:
Entrada: la IA se introduce en la sociedad, pero sin cambios significativos en el ámbito educativo
Adopción: en esta etapa las personas sustituyen métodos tradicionales (ejemplo: utilizar chat GPT para redacción de textos)
Adaptación: se evidencia que la tecnología permite rediseñar las actividades educativas al implementar el uso de la IAG para análisis de datos o diseño de proyectos.
Infusión: en esta fase que por este momento aún no se ha desarrollado la tecnología se integra estratégicamente para optimizar procesos (ejemplo: personalizar el aprendizaje de los individuos)
Transformación: la última fase de este proceso y parte de la redefinición de los roles y prácticas, de tal manera creando experiencias de aprendizaje innovadoras que serían imposibles sin la IAG.
Haciendo una revisión y compartiendo la opinión de los autores podemos identificar de manera rápida que la IAG se encuentra entre la adopción y la adaptación, teniendo en cuenta la masificación y el interés despertado a nivel mundial, por ende, se sugiere una incorporación progresiva de la IA en el contexto educativo. Partiendo de lo anterior proponemos que una de las posibles soluciones para implementar la IA en los contextos educativos es la capacitación de docentes y estudiantes, ya que de esta manera se elimina la incertidumbre, así como también se minimiza el desconocimiento de las IAG, a su vez garantiza que estén mejor calificados con respecto a su implementación y correcto uso sin importar el
espacio académico, así como también se debe incentivar el uso de estas y no las prohibiciones hacia los estudiantes propiciando el buen manejo para el aprendizaje. Viendo que facilita ciertas tareas como optimizar el tiempo de los profesores, posibilitando el acceso a diversos recursos que pueden ser
implementados para adaptar una educación más personalizada a las necesidades de cada estudiante, fomentando la innovación y haciendo el proceso de enseñanza aprendizaje más llamativo y diferente para el estudiante.
Referencia
Alonso. M (2014). ¿Qué
es la educación?. Youtube.
Giannini, S. (2023). La
IA generativa y el futuro de la educación. UNESCO
Perezchica-Vega, J. E.,Sepúlveda-Rodríguez, J. A., y Román-Méndez, A. D. (2024). Inteligencia artificial generativa en la
educación superior: usos y opiniones de los profesores. Epsir.

